Reclaman terminar parques Santiago

Santiago. Una gran parte de los parques del municipio cabecera de Santiago de los Caballeros permanece en estado de abandono, o en proceso de reconstrucción, lo que impide que los ciudadanos tengan espacios para recrearse.
Uno de estos parques, demolido para ser entregado con la reconstrucción del policlínico de Hoya del Caimito, es que está ubicado en el sector residencial de Los Cajuiles.
Hasta el momento, tan solo ha sido levantada una pared perimetral. Sus moradores esperan que la alcaldía pueda agilizar el proceso de construcción del parque y que con ello también, concluyan con los trabajos de reconstrucción de un tramo de carretera que conecta a Los Cajuiles con Hoya del Caimito.
En el caso del parque Yoryi Morel, que se encuentra prácticamente destruido y en abandono, en áreas del entorno del Monumento a los Héroes de la Restauración, sus moradores piden la pronta reconstrucción.
Reclamos
El parque recreativo fue apadrinado en el período 2016-2020 por la empresa constructora Arconim.
Actualmente, el gobierno central trabaja en el remozamiento del emblemático parque Colón, frente al santuario la Altagracia en la calle Del Sol.
Se espera sea entregado con la primera etapa del proceso de adoquinamiento de la calle Del Sol, desde la Sabana Larga hasta la Colón.
La última vez que este espacio recreativo fue remozado, se hizo en la gestión municipal de José Enrique Sued.
También los moradores del sector Ensanche Libertad, esperan por la terminación del parque comunitario frente al club Gregorio Urbano Gilbert (GUG).
Con la intervención de la calle Benito Juárez, el gobierno intervino el parque Duarte, frente a la gobernación provincial.
Parques del Hospedaje en estado de abandono
Enclavado en el entorno del mercado Hospedaje Yaque, en el sector La Joya, entre la calle Anselmo Copello, con avenida Circunvalación Sur, en las proximidades del río Yaque del Norte, el parque general José de San Martín es tomado por desaprensivos como espacio para hacer sus necesidades fisiológicas. Sus moradores esperan por su intervención.
MIGUEL PONCE






